Aprendí a bordar a los 9 años, hice para el día de la madre un cuadro pequeño con una hermosa mariposa monarca y flores. Aún lo conserva y un día que lo ví, me recordé que mis hijas aún no les habían enseñado tan bonita labor.
Compré lanitas y un hermoso diseño sobre dacrón que venden las mujeres indígenas de nuestro pais y que ellas mismas utilizan como sobrefundas, que adornan sus camas.
A pasado poquito tiempo desde que empezaron, han sido muy dedicadas en sus primeros pasitos. A pesar de los pinchones y las enhebradas, ha valido la pena el proceso. Ya les falta poquito y para mí será un orgullo total mostrarles el resultado final.
Mi intención va más allá, deseo que les recuerde al despertar y al dormir a quién le deben tanta bendición.

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